Entra en un vagón

miércoles, 6 de junio de 2012

Locomotora. Caronte

Como una ferralla perezosa, la máquina se ha puesto a rodar una vez más. Ahora el tren avanza a velocidad constante, como alegre de desgastar los raíles de la vía. El maquinista es un tipo con suerte, dijo el doctor. Sin ser enterrado en la nieve, la fiebre se lo hubiera llevado con ella hasta el abismo que dicen que hay al final de los mapas. Como un capitán Ahab rejuvenecido, asegura a voz en grito que si para cruzar la Estigia hiciera falta un tren en lugar de una barca, él sería elegido Caronte. No anda desencaminado, porque parece que no hay más trenes en esta tierra yerma, y esta tierra yerma cada vez se parece más a los infiernos.