Entra en un vagón

martes, 24 de enero de 2012

Vagón 4. Eva

Eva sube al vagón 4 con el impulso del último aliento de una carrea que gana por foto finish. Justo cuando pone el pie en el tren, el convoy inicia su marcha. Justo cuando su mochila está completamente dentro, se cierra la puerta.

Eva se toma un momento para respirar mientras echa un ojo al interior del vagón 4 a través del cristal de la portezuela. No le gusta lo que ve: un vagón lleno de gente. Siente una súbita sensación de incomodidad al comprobar que la mayoría son hombres, hombres jóvenes. Todos de pie. O, al menos, no se ven los asientos. Eva piensa que se ha confundido de tren, que debe de haber subido a un tren de cercanías en hora punta en lugar del internacional con el que continuar su atropellado inter-raíl. Sea como sea ya está dentro y no le queda otra que esperar a la próxima estación para comprobar si está o no en el tren correcto. Que, está segura, no es su tren. ¿Cómo va a serlo si, definitivamente, no tiene asientos? Eva se gira para echar un ojo al vagón continuo, pero el cristal de la portezuela está tapado y ésta no se abre. Nada, tendrá que viajar en el vagón 4, ese vagón atestado de hombres cuya presencia se le antoja más que incómoda.

Eva decide quedarse allí, no entrar en el vagón. Al fin y al cabo tendrá que estar de pie y no debe haber mucha distancia hasta la siguiente estación. Echa una última mirada a través de la puerta y cambia de opinión. Eva entra al vagón 4 y se descuelga la mochila para sentarse junto a una anciana que está acomodada sobre una vieja maleta de piel, junto a la esquina. La anciana mira a Eva. Eva sonríe educadamente. La anciana vuelve su mirada al techo antes de soltar un suspiro. Eva no interpreta bien el gesto y se siente ofendida. Aún así se sienta a su lado; no hay mucho más sitio donde dejarse caer. Apoyada contra la pared, con la señora a un lado y la mochila flanqueando el otro, Eva se deja arrullar por el tren. No debería. Podría pasársele la estación. Pero no le importa. Se siente realmente cansada. Eva se duerme, sentada en el suelo del vagón 4.

2 comentarios:

Pedro Luis López Pérez dijo...

¿Se le pasará la estación? ¿Habrá hecho amistad con la anciana? Estupendo relato que te hace estar en tensión.
Un abrazo

convoy89 dijo...

La verdad es que nadie sabe lo que le va a pasar. El convoy sigue adelante, lanzado.

Gracias por tu atención.

: )