Entra en un vagón

martes, 29 de mayo de 2012

Vagón 42. Recuperando el tiempo perdido

Marta y Ester están desnudas y llevan rato mirándose el cuerpo y acariciándoselo. Marta se da la vuelta y Ester le pasa la mano por la espalda. Luego Marta se pone a los pies de Ester y se los acaricia. Se están resarciendo de los días de racionamiento en que hasta las miradas y las voces se reprimían. Había sido idea de Marta:

-Lo vamos a hacer como yo diga, sin emocionarnos mucho, sin gritar y sin movernos como locas. Cuantas más calorías ahorremos, mejor. Ah, y tú te quitas sólo la falda y yo me quito sólo el pantalón.

Ester se había quedado mirándola como pensando que se había vuelto loca:

-Pero si siempre lo hemos hecho desnuditas del todo…

-Pues mientras dure el racionamiento, no. Por lo que he dicho de no emocionarnos, que si te veo los pelillos, los pezones, el ombligo o los pies me entra un no sé qué que empiezo a morderte y se me van todas las energías.

-¿Si me ves los pies también?

-Pues claro, que los tienes muy bonitos.

Por eso llevan rato con la mirada de la una paseando por el cuerpo de la otra, porque ahora ya no hay barreras. O se miran a los ojos en actitud desafiante a ver cuál de las dos va a ser capaz de provocar más placer en la otra. Por fin Marta se sube al cuerpo de Ester, Ester se aferra a ella con los brazos y las piernas y empieza a moverse para frotar su cuerpo contra el de Marta. Marta le da un beso dulce y, al acabar, le dice en voz baja al oído:

-¿Y esa chupadita que me has prometido?

-Pues ya te estás poniendo contra la ventanilla.