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viernes, 24 de febrero de 2012

Vagón 37. En busca del tiempo real

La mujer ha encendido la linterna tan rápido como ha podido, ¿a quién había pillado Juan? Julia estaba a su lado y el niño está en el otro extremo del vagón.

Luz.

Juan está desconcertado, mira entre sus manos y no hay nada, nadie. Sin embargo está seguro, había alcanzado y sujetado a alguien. Juan sabe que no es posible, que la oscuridad no encierra nada que no exista en la claridad.

La mujer mira por la ventana. El reflejo de los otros vagones sigue inundando el túnel. El túnel del que ya han salido en el resto del tren.

—Nos vamos. Vamos al vagón restaurante, ¿queréis?

A Juan le parece una buena idea.

Fuera del vagón 37 es de día y la luz del sol calienta a todos los pasajeros. En el paso entre dos vagones se encuentran a dos chicas que se abrazan divertidas. Los tres piensan que son muy guapas. Julia las encuentra muy parecidas a su muñeca preferida. De mayor le gustaría ser como ellas.

2 comentarios:

Pedro Luis López Pérez dijo...

Misterio y perplejidad, combinado con la curiosidad por las tres chicas bellas que hay en el vagón 37,lleno del esplendor de la luz solar.
Muy bueno, Un abrazo.

convoy89 dijo...

La belleza no basta con describirla, hay que hacerla sentir a los lectores. Eso es lo difícil.