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martes, 7 de febrero de 2012

Vagón 42. En la ventanilla

El compartimento en que viajan Marta y Ester tiene tres asientos frente a otros tres; si se les levantan los reposabrazos y se mueven los seis asientos hacia adelante, quedan los tres de un lado contra los tres del otro convirtiéndose en una cama perfecta.

Ester y Marta vuelven de desayunar, corren la cortinilla de la ventana para ver el paisaje y el cristal está entelado. Ester, con una toallita de papel, lo limpia y ven que fuera vuelve a nevar.

Porque el niño, antes de acostarse, se dio cuenta de que ese tren, con su cuña quitanieves en la máquina, estaba corriendo por la zona cálida de la maqueta y, creyendo que había un error y no sospechando que había sido el abuelo quien le había variado el trayecto, lo reenvió a su espacio.

Ester y Marta se desnudan. Ester pide a Marta que se arrodille con las piernas separadas de cara a la ventanilla y que apoye las palmas de las manos contra el cristal. Luego Ester divide en dos la melena rubia de Marta y deja caer cada una de las mitades por el hombro hacia delante para que los pechos le queden cubiertos por el cabello:

-Porque, si hay alguien fuera, no quiero que te vea desnuda.

Luego Ester se tumba boca arriba y se va desplazando hasta que la cabeza le queda entre las piernas de Marta:

-Quiero que me expliques lo que ves por la ventanilla.

-Árboles cubiertos de nieve, montañas altísimas, nubes…

Mientras Ester empieza a besarla en la cara interna de los muslos.

Marta cree que Ester no es suficientemente expresiva cuando siente placer. Sabe que lo siente, sí, y mucho, pero le gustaría que, además, gritara o, al menos, suspirara.

Marta siente frío en las palmas de las manos y sigue explicando lo que ve por la ventanilla pero, como se ha propuesto demostrarle plenamente a Ester lo que es sentir placer, espera pacientemente a que Ester deje de recorrerle los muslos con los labios y la alcance plenamente con la lengua. 

2 comentarios:

Pedro Luis López Pérez dijo...

Estos relatos de Ester y Marta tienen una sensualidad impresionante, desbordante...amagos constantes de Pasión. Muy buen relato lleno de intensidad y densidad erótica.
Un saludo.

convoy89 dijo...

Decías en otro comentario que las cortinillas cerradas daban mucho juego. Es probable que Marta y Ester habrían hecho lo mismo seguramente con las cortinillas abiertas. : )

Un cordial saludo, Pedro Luis.